lunes, 31 de diciembre de 2018

Relevo en el calendario






En Poetas de Cornellá estamos satisfechos del trabajo realizado en 2018. La nueva junta directiva ha sabido estar a la altura en todo momento y hemos mantenido, en una ciudad como Cornellá que tanto y tan bien apuesta por la cultura, el listón bien alto. En 2019 aparecerá el primer número de nuestra revista Latril y esperamos continuar en positivo un año que promete consolidar acercamientos ya iniciados con otras asociaciones culturales, un año ubérrimo y creativo en el que deseamos contar con vuestro apoyo a los actos que iremos realizando.
Con imágenes del festival de villancicos en que participamos el pasado día 22, os deseamos lo mejor para el año que comienza.
¡Buenas lecturas, salud y felicidad!













sábado, 24 de noviembre de 2018

PALABRA DUENDE GOTA A GOTA

El jueves 22 en librería Abacus de Sant Ildefons, nuestras compañeras de Poetas de Cornellá Consuelo Jiménez y Ana Isabel Pérez presentaron sus poemarios Palabra duende sin final y Alquitara. Contaron con la colaboración de Carlos Fernández y Jesús Pico. Fue una amigable velada que discurrió entre las voces en acecho de los libros y las palabras vivas de las poetas desgranadas por los cuatro ponentes.
Os dejamos unas imágenes del acto y la recomendación de que os paséis por la librería y en el apartado de Autores locales os hagáis con sus libros. Será una buena elección, una oportunidad de leer poesía cercana y de calidad que no defraudará a nadie.







viernes, 16 de noviembre de 2018

LA CASA DE BERNARDA ALBA en Cornellá

En la tarde noche del viernes 16, a instancias de Poetas de Cornellá, el grupo de teatro amateur de Sant Joan Despí, Hocus Pocus, nos deleitó con una lectura dramatizada de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Ocho mujeres sobre el escenario, en una magistral interpretación del texto lorquiano, hicieron vibrar al auditorio que, puesto en pie, premió al elenco con una larga y cálida ovación.
El acto se celebró en la biblioteca central García Nieto y contó con la presencia entre el público de la regidora de Cultura del distrito IV, Aurora Mendo, cordial y cercana, como siempre.






















 


sábado, 13 de octubre de 2018

Recital homenaje a Leopoldo de Luis en el centenario de su nacimiento

El pasado jueves, 11 de octubre, en la sala Raimon Llort de la biblioteca central García Nieto de Cornellá, nuestro grupo, rindió homenaje a Leopoldo Urrutia de Luis, más conocido como Leopoldo de Luis, poeta en un tiempo sombrío, que dio a conocer sus primeros versos en plena guerra civil y editó en los difíciles tiempos de  la dictadura franquista, que lo vigilaba de cerca. Amigo de poetas como Miguel Hernández, León Felipe, Gabriel Celaya o Vicente Aleixandre, además de excelente poeta fue también editor, estudioso y crítico.
La presentación  corrió a cargo de Carlos Fernández. La presidenta Ana Isabel Pérez introdujo al poeta a quien Jesús Andrés Pico acercó al atento público asistente, hablando del hombre y del rtista, de su obra y del tiempo que le tocó vivir. A continuación los poetas y rapsodas Emilio Moreno,  Pedro ToledanoGabriel Moreno y el propio ponente, pusieron voz a los versos del poeta cordobés y deleitaron al respetable con composiciones propias.







En el blog de nuestro compañero  Emilio Moreno, hallareis reseña del acto.












LOS NOMBRES DE LAS COSAS

Si decimos madera, se oye el viento
poniendo entre los árboles su música,
como cuando al nombrar el pan nos llega 
un vaho caliente de la mies madura
y al decir vino es un otoño claro
lo que nos toca con su mansa lluvia.

En el ala del nombre cada cosa
trae el olor de una sustancia pura,
la lejana verdad de su materia,
los cálidos cimientos que la fundan.

Si decimos madera suena el golpe
del leñador entre las altas plumas
vegetales, la sombra campesina
si pan decimos fugitiva cruza

y la mano artesana que levanta
la nívea luz de la amasada espuma,
y el rumor jornalero en los lagares
si vino dice nuestra voz, se escucha.

En la arcilla del nombre cada cosa
como en pequeños ríos acumula
el humano sudor, el noble esfuerzo
para su claridad primera y última.

Hasta nosotros vienen nombres, cosas:
madera, vino, pan, metales, frutas...
Satélites diarios nos rodean,
sus solícitas sombras nos ayudan.

Tienes que pronunciar los nombres
de las cosas sintiendo su profunda
realidad de materia y su invisible
condensación de vida. 

Tal la pulpa de una almendra, 
en la cáscara del nombre trozos de vida, 
vidas diminutas, duermen y se despiertan 
en tus labios, hijo, 
cuando tus labios las pronuncian.



ES COMO LEVANTARTE CON LOS OJOS


Es como levantarte con los ojos,
con las húmedas alas de los ojos,
al imborrable cielo del recuerdo.
Pasan nubes oscuras, tristes pájaros.
Lentamente tu nombre al fin se queda
solo, desnudo, inmóvil, imposible,
como estrella varada.

Y nombrarte es dolor. Reconocerte
después de cada tarde, como el sueño,
es el dolor diario. Cruzo absorto
calles hacia la angustia de la nada,
entro en casas desnudas,
hablo a seres extraños, torpemente.

Reconocerte es triste, como es triste
siempre identificarnos lo más nuestro
inútilmente cerca, naufragando
en la luz impiadosa de los días.
Entramos y salimos de nosotros
abandonando siempre lo que somos,
esa sola verdad que nos habita,
apaleado perro en las veredas
por las que transitamos sordamente.

Sentirte cerca duele, como duele
siempre palpar la herida que no cura.
Sentirte en lenta huida hacia la tarde
con un dolor solar sobre los párpados.

Veo a veces tu cuerpo como un río,
como un río pasando mudamente
el puente de mis años, por mi pecho.
Y en un heroico cielo, siempre inmóvil,
só1o tu nombre, herido de memoria.

En esta soledad me estoy poblando,
haciéndome de bosque y fronda hirviente.

Una renunciación acaso sea
más que segar la pretendida rosa
brotar oscuros árboles de sueño.



LA ROPA EN LA VENTANA




Como falsos ahorcados en el aire
sus cuerpos vacilantes y vacíos,
desnudos de nosotros, brazos, piernas,
cinturas, pechos, cuellos, suspendidos.
Pasa la luz de enero entre los blancos
fantasmas con su frío.

Deshabitadas formas desvividas,
huecos humanos ateridos.
Esa silueta con que juega el viento,
ese perfil he sido.
Tus manos compañeras lo han salvado
con su dolor de qué tristes residuos.

En el aire tal vez me reconozco,
un poco soy bandera al tiempo herido.
Jirón que se estremece mudamente,
por un cristal me miro.

Y no sé si es la ropa o es la vida
lo que pende de un hilo.




A MÍ MISMO

Ya sé que lo que escribo ya lo he escrito.
También que lloro lo que ya he llorado.
Sueño quizá lo mismo que he soñado.
Habité una casa que aún habito.

Me quejo de lo mismo que otros días,
enciendo el mismo fuego de señales,
son mis versos de ayer y hoy iguales:
sombrías señas, como ayer sombrías.

Pero,¿cambió el dolor? ¿Y la amargura?
¿Se borró la injusticia? ¿Es menos grave
el odio, o la miseria ya no crece? 

No ha cambiado mi forma de escritura
ni he dado todavía con la clave
de ver la aurora cuando no amanece.


Todos los poemas son de Leopoldo de Luis


















miércoles, 4 de julio de 2018

INSTANTES


La calma me obliga a mirar al cielo,
hace un instante el chirriar ininteligible 
de cuatro aves negras,
me parecía delicioso,
ya ha muerto,
pero lo invento de nuevo.
Aún me da tregua la Poesía,
sabedora de todo en la nada.
La ciudad palidece, 
se conforman los tenues reflejos del día, 
que caen lentamente
en el perfil del poema.
Pronto romperá la luna,  
como un suspiro en el nudo
del intervalo.
Resistirse al instante,
es crucificarse en los dientes 
del tiempo.  
Hay que asirse al muerdo 
de su boca,
hasta que el minuto nos arranque 
la vida.
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Consuelo Jiménez

"SOÑADORES DE PALABRAS"


lunes, 2 de julio de 2018

Jacarandas

He disuelto entre jacarandas
luces para la noche,
sueños de palabras,
sonajas violetas descendiendo
                           —como una lluvia—
extendida alfombra de musas
con pétalos del tronco de mayo.

De color lila, afirmativamente,
                           —sin ser lilas—
flores que campanas son
mecidas en viento de oropéndolas.

Guirnaldas, en tu pelo negro
rotundamente,
parecen, cayendo del cielo.

Jacarandas, simulando gigantes lirios,
agarradas a la tierra
como un gesto, extáticas sin horizonte;

en sus flores te regresas.

El morado toma forma en la flor,
y se hace aire,
y tú te haces rama
si la tomas en la palma de tu mano.

El unísono
de todos los colores
se queda en la memoria
pidiendo un minuto de poesía:

buscaré tizas en el aire
para escribirte “Amor”, sin monosílabos,
cruzando tardes entre semáforos verdes,
y avenidas
con dirección a la luna.



Pedro Gómez García

“SOÑADORES DE PALABRAS”






miércoles, 27 de junio de 2018

TIEMPO DE SOL Y DE CEREZAS

No tornarán las aldabas de tu pelo
a repicar en la puerta de la tarde
ni copiarán los labios de las fuentes
la onda cristalina de tus besos.
Los ojos que reían se secaron
y el río ya conoce su final.

No mirarás la frente de la luna
que engaña cada noche con robado
fulgor a las parejas y a los niños
ni volverán tus pasos a sonar
en la estancia que muda se recoge
en el solar oscuro del olvido.

No volverán las nubes a pintar
caballos galopando hacia el ocaso
por tus ojos inmensos y oceánicos,
no volverán las palabras a ser niñas
ni tus senos en flor a descubrir
el tacto de la lluvia estremecida,
no volverán los trenes que reían
en andenes de nieve y de carbón
a transportar su carga de ilusiones
ni agitarán tus manos tibias brasas
en el hogar marchito donde duerme, 
vuelto ya luna, el sol de las cerezas.

Se amontonan, monótonos, los días;
de descansar cansadas son las noches
un armazón de sombras y recuerdos;
orla de telarañas los rincones
el tiempo lentamente detenido
como convoy de nostalgias, como un aire
lamiendo largamente las esquinas.

Y el amor que fue fuego, que gritaba,
que fue nieve cuajando despaciosa,
que fue piel de luz, perfil del viento
ha aprendido a callar entre las sombras,
ha aprendido a llenar estos vacíos
que dejan los cadáveres de las rosas
con miradas perdidas y cenizas,
y un punto, casi ajeno, de añoranza.

Es otoño y el viento se nos lleva
las hojas de la vida. Caen nidos
para deshabitarnos más y entristecernos
tras las ramas sin luz de las ventanas.
Sólo el silencio queda, la mirada
para decir amor, el suave tacto
de tu mano cansada en  mi mano
tan cansada también, pero aún oliendo
a membrillo y lavanda entre la ropa
que el corazón aún guarda como un oro
en la memoria lenta de la tarde.

No volverán…, más ya que nos importa,
si todo lo vivimos o soñamos
en la alegre mañana adolescente
donde el día forjaba sus silencios
entre el aire y la luz, y era la vida
ese tiempo de sol y de cerezas
que sin saber amar nos concedimos.


Jesús Pico
de Orento, 
"SOÑADORES DE PALABRAS"





Relevo en el calendario

En Poetas de Cornellá estamos satisfechos del trabajo realizado en 2018. La nueva junta directiva ha sabido estar a la altura en tod...